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Ephata en Costa de Marfil

A pesar de mis preocupaciones debidas al hecho de salir en un mundo extranjero y de no conocer el francés, pude aceptar mi salida para Costa de Marfil y prepararla.

A mi llegada, el clima caloroso me hizo sentir que aquí, era Africa.
Las Hermanas de la comunidad y el personal del hospital me acogieron bien y cada uno me prestó atención.

Me ha conmovido la actitud del personal hacia los enfermos : siempre amable a pesar de los numerosos enfermos, en un estado grave y del olor desagradable. A demás, el personal sanitario se alegraba cuando veía la curación de uno, como si fuera ellos los sanados.

Por otra parte, los niños enfermos me miraban con curiosidad y se acercaban. Me pareció que jugando el juego de “ origami ”, nos hemos familiarizados.

Nuestras Hermanas de la Comunidad se comprometen bien en su misión. Eso me permitió comprender que la Congregación formaba un solo cuerpo. Sea en Africa, sea en Corea, vivimos como hermana de la Doctrina Cristiana. Después de esta experiencia, me recuerdo muchas veces, en mi oración, a las Hermanas Africanas de las cuales no me sentía cercana antes.
Agradezco a la Congregación que me permitió hacer esta experiencia de un solo cuerpo.

Sr. Michaela