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Experiencia “ Ephata ” en Niangon.

Partir sola por un largo viaje me dio, a la vez, mucha energía, pero también hizo nacer en mí un sentimiento de angustia, porque estoy acostumbrada a la vida comunitaria.

Durante este largo viaje de Séoul en Costa de Marfil, pasando por Canton ( China ) y Addis Abeba ( Etiopía ), pude observar diferentes maneras de vivir.

A mi llegada en Abidjan, estaba asombrada al ver una nube de autos en la calzada y la vitalidad de la gente en medio de esta circulación.  Estaba feliz de poder pasar un tiempo con las tres hermanas de la comunidad y Soeur Francisca PARK retenida en Abidjan a causa de la rebelión de los militares en Bouaké.

Durante tres semanas, seguí cursos de pastelería, costura y alfabetización con los alumnos. Por supuesto, los cursos se daban en francés, así que no entendi nada. Sin embargo, he medido el valor de la vida de los alumnos encontrando : a una mujer musulmana que viene de lejos en taxi para aprender la costura, a un joven minusválido  con  una sola pierna, a una peluquera que viene los lunes, martes y miecoles...Que ardor !

Estuve particularmente asombrada al ver el fervor de los creyetes de la parroquia Saint Pierre, y conmovida por la relación calorosa entre los sacerdotes y las hermanas.

Me alegré viendo fotos de Soeur Angéline que vivió en Corea.  Sentir su presencia en un  país lejano despertó en mí algunos sentimientos.  Me di cuenta del compromiso de Soeur Evona en su misión en Costa de Marfil y el de Soeur Agnès Pompermaier en Corea.

A pesar de las dificultades causadas por el clima y la alimentación tan diferentes, quiero expresar mis agradecimientos por la acogida tan calorasa de nuestras hermanas y de todos los Africanos encontrados. Agradezco a Dios y a la Congregación por esta rica experiencia.

                                                                                                                        Soeur Marie-Madeleine