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Visita del Papa en Chile 2018

Mi paz les doy - Francisco en Chile 15 - 18  Enero 2018

 

A un mes de la llegada del Papa a nuestro país compartimos lo que se vivió.

Su primer encuentro fue con los fieles en Santiago, quienes participaron quedaron maravillados y  motivados para vivir su vida en Iglesia, llamando a la reconciliación y ser artífice de paz.

Otro encuentro marcado fue con las mujeres reclusas, una cárcel especial ahí está la mayoría con sus hijos hasta dos años,  la frase que ellas tenían era "Soy un ave atrapada con un dolor escondido, y con mis alas quebradas te recibo Papa amigo”, el Papa les reforzó en su dignidad y que tengan la capacidad de gestar futuro a propósito de la maternidad.

Encuentro con los consagrados, al final su reflexión fue “volver a las fuentes y recuperar la frescura original del evangelio, donde brotan nuevos caminos, métodos creativos, otras formas de expresión, signos más elocuentes, palabras cargadas con renovados significados para el mundo actual”.

A los jóvenes les invitó a ser  protagonistas de la historia; amar a su patria para llegar a amar a Cristo, y a Dios (jóvenes entusiastas, alegres, idealistas, solidarios), motivándolos a  mirar la figura del padre Hurtado, desafiándoles ¿Qué haría Cristo en mi lugar?

En Temuco su homilía fue centrado en la Unidad evitando toda uniformidad,  cada cultura enriquece con su sabiduría a la sociedad,  ninguna es superior o inferior a otra, haciendo alusión a todas las etnias que existen. Nuestra experiencia de caminar una vez más  junto a los fieles, con alegría, entusiasmo y emoción fue descubrir cómo la figura del Papa movilizo tantas personas para ir a escuchar su mensaje, el silencio profundo en el momento de la consagración de miles y miles.

En Iquique su tema se centró en María; ser milagro para otros como el milagro del vino en las bodas de Cana, “vivir la vida en sentido de fiesta” (el norte se caracteriza por la cultura religiosa mariana danzante), se refirió a los migrantes como un aporte y ofrecerles nuestra cultura es “agua convertida en vino”.

En conclusión, en nuestro país se sembró la inseguridad por parte de terceros, la mayoría no asistió por temor, otros porque la Iglesia está formada por adultos mayores y el tiempo de vacaciones, pero podemos decir que quienes participaron en los diferentes lugares eran personas verdaderamente comprometidas en su Iglesia. Quienes se quedaron en casa estuvieron conectados por la redes, la televisión chilena, las radios, demostrando que Chile es católico desde fuera en muchos casos.

 Con alegría Hermanas Angélica y Teresita.