Los frutos de mi experiencia en Camboya

Realmente, Jesús ha resucitado! Aleluya!

Llegue bien en Corea después de terminar mi práctica apostólica de tres meses en Camboya.
Camboya es un país muy caluroso y en mismo tiempo muy lindo.
Ningún obstáculo entre la tierra y el cielo: todas las criaturas parecen  vivir armoniosamente. Así, en los caminos, se puede cruzar perros, gallinas, patos, y aún, vacas. Viendo tal proximidad con la naturaleza, tuve la impresión que Dios toma este país en sus brazos.

Participé en las actividades de nuestro jardín infantil, y también en otras actividades organizadas por nuestro Centro Anna o en las aldeas. A pesar de las dificultades del idioma, pudimos entendernos con la mirada y los gestos.

Pude encontrar a los niños de varias aldeas, como las primeras Vatelotes, para ayudarles a hacer sus tareas después de clases, sea en un espacio libre de la aldea, sea en un rincón del patio de la escuela camboyana hermanada con una asociación coreana. Estaba feliz de encontrar a niños tan acogedores y abiertos a los programas que nosotros les proponiamos.

Agradezco al Señor de habernos dado como misión -“ para tener parte con El ”- formar a profesores de niños, y así, ofrecer a estos niños la suerte de ser educados.
Es aquí en Camboya que, a pesar de todas las dificultades, nuestras Hermanas se comprometieron como misioneras para realizar las obras de Dios y vivir “ una vida anclada en Dios y cercana a los hombres.”

Estas experiencias vividas en un lugar desconocido, inhabitual, me ayudaron a salir de mis prejuicios respecto a los demás y a tener una mirada nueva.
Descubrí también que más allá de las fronteras y de la religión, es posible encontrarse. Y sobre todo, que es un lugar favorable para el encuentro con Dios que “ acompaña a cada uno en su ruta ”.

Agradezco a Dios y a la comunidad que me permitieron pasar este bueno y bello periodo en otro lugar de vida en donde gentes diferentes viven con alegría y amor.

                                                                                              Soeur Joanna YOON