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El Oratorio de la Casa-Madre : expresión de nuestro carisma !

Después de una visita en nuestra nueva Casa-Madre, espacios  de verdura, piezas luminosas, muros decorados con gusto, pasillos grandes, hasta esta ducha italiana, para vivir un despertar tónico, todo eso habitaba mi imaginación y me daba una alegría en el corazón al pensar a una Docrina reencontrada a través el sesgado de un edificio.

Con el paso de las horas, todas imagenes se han difuminado al beneficio de una sola : la capilla, perturbadora, sorprendente, novedosa esta Capilla ! Una columna cudrada, sin florituras, ocupa el centro y atrae la atención. La cumbre de esta columna : un cuadrado opaco de dónde surge una pequeña llama : el tabernáculo. Símbolo de la columna del Exodo, acompañando a los Hebreos en el desierto, símbolo de Jesucristo venido a establecerse entre nosotros. 
En la contemplación de esta estela, el primer punto  de la primera « Pequeña Meditación » resuena en mi : «  Adorar a Jesucristo que quiere que todos los hombres se salven », y esta otra de nuestras Constituciones tomada en San Juan : «  Ha venido en el mundo para que los hombres tengan la vida y la tengan en plenitud  » ( Jn 10,10 ) Cristo está allí,  sin todo el arsenal  de los grandes de este mundo. Sola, la pequeña luz  es la manifestación de eso : nuestro Cristo se revela a través medios pobres : un resplandor, el lavado de los pies, todo un conjunto de gran discreción. Ese escenario  que no puede ser más desporado, ilustra nuestro carisma de una manera destacada.
Una estela única en el corazón de esta rotundidad, esto no es banal ! La gente se sienta sobre la banqueta pegada al muro. Un círculo : a la vez símbolo de nuestro planeta,  de  comunión, de fraternidad, símbolo e invitación a entrar siempre más y más en esta fraternidad. Fraternidad , el sello de cristiano. ¿ Fraternidad entre nosotras,  actitud indispensable para los que se dicen misioneros ?
Una hermana  me decía, hablando de este oratorio : «  Estar frente a los demás no me gusta... »  Que realismo ! Es tan cierto : muchas veces, el otro, los otros  nos molestan ; la diferencia no es algo evidente.
El intercultural, tema de nuestro Capítulo de Julio proximo, no consiste solamente a conocer los códigos de las diferentes regiones, sus conceptos ; no basta acoger de vez en cuando a una hermana de otro continente ; eso es una cosa, y tiene su importancia. El intercultural es cotidiano,. Se vive primero y antes que todo en el corazón de la comunidad efectiva. Más que en todo otro lugar, el otro es diferente y el entendimiento  se puede realizar sólo en una superación, superación que introducirá poco a poco en este intercultural «  

universal » de tantas situaciones diversas hoy.

La Casa-Madre no es simplemente un nuevo inmueble, pero es la expresión de nuestro carisma, de nuestra tradición, una tradición siempre cordial, abierta  y conectada en la actualidad.

 

                                                                                Sr Anne-Marie LEPAGE