Nueva Esperanza

Después de que Dios creó al hombre a su imagen, se alegró porque  era bueno. Sin embargo, como se ve en la historia de la salvación, la relación entre Dios y el hombre no era sin dificultad.

Participando en la sesión del Patrimonio espiritual, habría podido expresar la misma cosa para la Congregación.
Con el Concilio Vaticano II que, para responder a los llamados de los tiempos y a una renovación, pedía un cambio fundamental, las Hermanas de la Doctrina Cristiana buscaron siempre ser fieles al carisma del Fundador. Pude sentir cuanta energía eso había exigido de parte de las Hermanas pero que la mano de Dios las conducía siempre con bondad.

Vi a una Congregación fiel a la fuente del carisma y comprometida en una vida anclada en Dios a través los cambios de comunidades: comunidades abiertas, viviendo el respeto de la diferencia en un ambiente auténtico...

A pesar de la falta de vocaciones y del envejecimiento que son otros desafíos para nuestras Hermanas, deseo que respondan al llamado de nuevas misiones en la confianza en Dios, y que el tesoro espiritual de la Congregación resplandezca.

Gabriel YOON, compañero en Corea.