Costa de Marfil

 La Congregación está presente en Costa de Marfil desde 1967.

Ella se prepara a celebrar su Jubileo de oro. En 2017.

 

El 12 de Septiembre de 1967, las hermanas llegan en Abidjan. Están acogidas por Monseñor Duirat, entonces obispo de Bouaké , en compañía de dos sacerdotes. Estos las condujeron donde las hermanas “ Notre-Dame des Apôtres”.

Después de las formalidades de despacho de aduanas, siguen vu viaje hasta Bouaké, lugar de su mision.

 

Sin esperar, cada una empieza su trabajo con ánimo y alegremente.

Las hermanas anuncian la Palabra y acompañan la vida a través de su misión de educación, misión de la salud, de la pastoral y de las obras sociales.

 

Como un árbol en crecimiento cuyas raices penetran más profundamente.

 

El árbol plantado por nuestras pioneras en Costa de Marfil sigue su crecimiento. 24 años después, en 1991, la Congregación abre sus puertas a las jóvenes “ Ivoiriennes ”. Para su formación en postulantado, se asocian con las del Congo en 1992; juntas, continuarán con el noviciado en Costa de Marfil. Las primeras Hermanas africanas pronunciarán sus votos el 8 de julio de 1995 en Abidjan.

 

Hoy

Dénle Ustedes mismos de comer

Hoy, las Hermanas de la Doctrina Cristiana en Costa de Marfil forman uno de dos sectores (con la RD Congo ) de la región de Africa. El sector Costa de Marfil cuenta con 3 comunidades : Comunidad de Air France en Bouaké, comunidad de Niangon en Abidjan  y el Noviciado en Abidjan.

 

Hasta hoy, continuamos a mantener y a extender esta llama  encendida por nuestras antecesores buscando cómo responder juntas a esta recomendación de Nuetro Señor Jesús :

 

 “ DÉNLE USTEDES MISMOS DE COMER ”.( Lc 9, 13, ”) a través de una triple llamada : Compasión-Esperanza-Acción.

 

Ese es nuestro camino de misión “ para que en todos crezca el hombre hasta su plena dimensión de Hijo de Dios ”. Const. 2

 

En la vispera del Jubileo de Oro : 50 años

 

Celebrar el Jubileo de Oro de la Congregación en Costa de Marfil, es reconocer las maravillas que el Señor  hizó para nosotras. 50 años, es para nosotras la presencia de Dios en nuestra historia y la confirmación de que somos la obra de sus manos. Estamos orgullosas “ de ver nuestros nombres escritos en esta línea de discipulos y de tener parte de su herencia.”   Actos 2012, p. 24