En Republica Democratica del Congo (RDC)

Presentes en RDC desde 1948, las hermanas de la Doctrina Cristiana están enraizadas en la Iglesia y la tierra Africana, a ejemplo de Jesucristo que alcanza cada uno en su ruta para abrirle nuevos caminos de vida.

 

En efecto, fines de Septiembre de 1948, las cinco primeras hermanas toman el barco en Amberes a destinación del Congo. Llegan en Lowa, pequeña aldea de la arquidiocesis de Kisangani, en la Provincia Oriental.

 

 Estas pioneras empiezan de inmediato a hacer clases, a cuidar a los enfermos, a enseñar la costura y a hacer  la catequesis a las jóvenes y a las madres de familia.

 

Extienden sus obras en Ubundu ( Ponthierville ) en 1954, y en Lubutu en 1958.

Testigos de la ternura y de la misericordia del Padre, quedaron siempre “ al servicio de la Vida ”.

Cuando llegó la rebellón, las siete hermanas fueron detenidas y molestadas por los Simbas ( los rebeldes ). Fueron masacradas el 25 de Noviembre 1964.

 

Esta prueba dolorosa de 1964 no desánimó a las fundadoras. Extendieron sus campos de apostólado en la Provincia del Kasaï ( en Kabwe en 1966, y en Nguema en 1970 ), la Provincia del Maniema ( en Punia en 1966 ), la provincia Oriental ( en Kabondo en 1981 ).

 

En 1991, las Hermanas acogen a jóvenes Africanas para la formación a la vida religiosa en la Congregación. El postulantado se instala en Kisangani en 1992 ; el noviciado se hará en Costa de Marfil para todas las Hermanas Africanas.

Se abrieron otras Comunidades: en 1966 en Kisangani, en 1999 en Bumba, en 2003 en Kinshasa, en 2009 en Banalia.

 

Hoy día, nos comprometamos con amor, alegría y fidelidad en la enseñanza, la salud, la pastoral y las obras sociales.

              

Llevamos la preocupación de levantar al hombre y de procurar el bienestar a los pobres. Nos dejamos tocar por la miseria de tantos privados de todo, de enfermos...

 

Por el don total de nuestra vida, y a ejemplo de Jesús, nuestro Maestro , en fidelidad al carisma fundador, nos preocupamos de hombres, mujeres, jóvenes y niños de nuestro tiempo que están marcados por el sufrimiento y la ignorancia en nuestras aldeas abandonadas.

 

Puestos en una situación de miseria, nuestros campos se unden en la penumbra; no queremos estar allá solo para constatar los hechos; nos comprometamos a incorporarnos a ellos para hacer resurgir horizontes de esperanza y de vida. Estamos al servicio de los niños abandonados para darle la educación y la alegría de vivir.

 

En cada lugar donde nos encontramos, luchamos para la educación y la promoción de cada hombre, de todo hombre sin distinción entre ricos y pobres. Los acompañamos en todos los niveles de estudios a fin de que puedan “ crecer hasta su plena dimención de hijos de Dios ”.

Con una enseñanza profesional: alfabetización, costura y otras formaciones femininas, damos su suerte a las jóvenes y a las mamás de tomarse en manos, de descubrir su don de iniciativa y  su sentido de responsabilidad...

 

Estamos orgullosas de llevar nuestro nombre “ Hermanas de la Doctrina Cristiana ”,  porque estamos  invitadas a “ conocer, vivir y decir la Buena Nueva de Jesucristo ”, Maestro y Servidor  en toda nuestra vida !

Dénle Ustedes de comer

 

COMPASIÓN – ESPERANZA – ACCIÓN :

 Tres palabras que expresan bien lo que escuchamos hoy para nuestra región de Africa.

Son el fruto de la contemplación de ese versículo de la multiplicación de los panes :

 

                                 “ Dénle Ustedes de comer ”. Mt, 14