Los Pioneros

El contexto histórico al final del siglo 17 en el “ Toulois ”


Loraina no está todavía anexada a Francia. Es un ducado que vive años muy difíciles: guerras, ocupaciones, banditismo, incendios, hambre, epidemia de peste... sin hablar de los rigurosos inviernos.

Al fin, volvió la calma.Y las escuelas reempezaron a funcionar...para los niños  hombres...Las jóvenes esposas por ejemplo, no sabiendo escribir, firman todavía  con una + en los registros de matrimonio.

El “ Buen Padre Varnerot ” párroco de Lucey, no puede resignarse a esta situación

En 1686, empieza, con sus sobrinas, la primera escuela para las niñas.

 

Juan-Bautista Vatelot

Pero, es Juan-Bautista Vatelot que las hermanas de la Doctrina Cristiana consideran como su verdadero fundador.

Nació en Bruley en 1688.

Fue ordenado sacerdote y canónico de la Catedral de Toul.

Entonces, se lanzó con sus cólegas en la aventura escolar creando pequeñas escuelas para las niñas.

Instaló maestras, las “ diaconesas ” de los tiempos antiguos, podriamos decir, que iran, una vez al año, para una formación en la “ Madre-Escuela ” de Toul. Ellas viven en el corazón de los pueblos.

Instruyan a los niños, se preocupan de los enfermos y acogen a las mamás en los talleres.

Cuando muere el Padre Vatelot, en 1748, el Instituto cuanta al rededor de 200 miembros.

 


novatos ejecutivos

El siglo 18 termina con la revolución francesa que provoca la disolución de las Congregaciones religiosas.

Pero en 1802, Las hermanas de la Doctrina Cristiana se reunen de nuevo. El Instituto está  restablecido.  El antiguo convento de los capuchinos de Nancy le está atribuido,  lo que va llegar a ser la “ Casa-Madre ”.

Y durante todo el siglo 19, la Congregación se va a extender, a estructurarse, fortalecerse espiritualmente.

En 1844, la Iglesia diocesana reconoce oficialmente a la Doctrina Cristiana como Congregación.

La Madre Pauline de Faillonnet será Superiora General de 1821 hasta 1855.

Ayudada por el Padre Mougenot, ella va a dar al Instituto numerosos escritos espirituales, y adaptar la pedagogía a las escuelas, en lazos con las nuevas necesidades de la societad.

Ellos aportan a la Congregación apertura, enraizamientos, organización.